Ven, Sígueme de Central de las Escrituras

Este espacio ha sido creado para ayudarte a ti a aprender acerca de Jesucristo al estudiar Ven, Sígueme.

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Wednesday Sep 01, 2021

"Cuando el Señor mandó a Moisés edificar un tabernáculo, le dijo a Moisés que “h[iciera] todas las cosas conforme al modelo que se [l]e ha[bía] mostrado en el monte” (Hebreos 8:5; véase también Éxodo 25:8–9). El tabernáculo había de ser el centro del campamento de Israel en el desierto (véase Números 2:1–2). Más tarde, Dios mandó a Salomón y a su pueblo edificar un templo de acuerdo con un modelo que Él reveló (véase 1 Crónicas 28:12, 19). Conforme el Señor restauró la plenitud del Evangelio, mandó a José Smith edificar templos de conformidad con un modelo revelado. “Edifíquese la casa, no según la manera del mundo”, declaró el Señor; “edificadla […] de acuerdo con el modelo que mostraré” (Doctrina y Convenios 95:13–14; véase también 97:10). Tal como el tabernáculo en el desierto, el templo tenía como fin ser un componente central de Kirtland (véase Doctrina y Convenios 94:1). En la actualidad, las Casas del Señor se encuentran alrededor del mundo. Aun cuando no se encuentren en el centro de nuestras ciudades, pueden ser elementos centrales de nuestra vida. Si bien cada templo difiere en apariencia, dentro de ellos aprendemos el mismo modelo divino: un plan celestial para llevarnos de regreso a la presencia de Dios. Las ordenanzas sagradas y eternas nos ayudan a edificar nuestra vida y fortalecer a nuestra familia, “no según la manera del mundo”, sino según el modelo que Dios nos muestra. Véanse Santos, tomo I, págs. 172–173; “Una Casa a nuestro Dios”, Revelaciones en contexto, págs. 176–185.

Wednesday Sep 01, 2021

"José Smith enseñó: “Cuando suben una escalera, tienen que empezar desde abajo y ascender peldaño por peldaño hasta que llegan a la cima; y así es con los principios del Evangelio, deben empezar por el primero, y seguir adelante hasta aprender todos los principios de la exaltación” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 282).
A veces pareciera que la escalera de la exaltación es imposiblemente alta, pero nacimos para subirla y llegar hasta arriba. Sean cuales sean las limitaciones que veamos en nosotros mismos, el Padre Celestial y Su Hijo ven algo glorioso en nosotros, algo divino. Tal como Jesucristo “estuv[o] en el principio con el Padre”, “[v]osotros también estuvisteis” (Doctrina y Convenios 93:21, 23). Al igual que Él “continuó de gracia en gracia hasta que recibió la plenitud”, de la misma manera “recibiréis gracia sobre gracia” (versículos 13, 20). El Evangelio restaurado nos enseña en cuanto a la verdadera naturaleza de Dios y, por tanto, nos enseña también en cuanto a nosotros mismos y lo que podemos llegar a ser. A pesar de los esfuerzos del “inicuo” (versículo 39) —y pese a lo que usted sienta que le falta—, usted es un hijo literal de Dios con el potencial de que, “en el debido tiempo[,] recib[a] de su plenitud” (versículo 19)."

Wednesday Sep 01, 2021

"En la Escuela de los Profetas, el profeta José Smith enseñó a los élderes de Israel en cuanto a edificar el Reino de Dios en la tierra. Analizaron verdades espirituales, oraron juntos, ayunaron y se prepararon para predicar el Evangelio, pero había algo en cuanto al ambiente que pudiera parecernos extraño en la actualidad, y tampoco le pareció correcto a Emma. Durante las reuniones, los hombres fumaban y mascaban tabaco, lo cual no era inusual en esa época, pero manchaba los pisos de madera de negro y dejaba un fuerte olor en el aire. Emma expresó su inquietud a José, y José le preguntó al Señor. El resultado fue una revelación que iba más allá del humo y las manchas de tabaco. Dio a los santos, por generaciones, “un principio con promesa”: promesas de salud física, “sabiduría” y “grandes tesoros de conocimiento” (Doctrina y Convenios 89:3, 19)."

Wednesday Sep 01, 2021

"Cada cierto tiempo, el Señor nos da un pequeño vistazo de Su “majestad y poder” ilimitados (Doctrina y Convenios 88:47) mediante revelaciones de gran envergadura a Sus profetas. Doctrina y Convenios 88 es una revelación de ese tipo: una revelación sobre luz, gloria y reinos que, en comparación, puede hacer que nuestras preocupaciones terrenales parezcan insignificantes.
Aun cuando no podamos comprender todo lo que el Señor nos está enseñando, podemos por lo menos percibir que la eternidad es mucho más de lo que ahora comprendemos. Desde luego, el Señor no habló de esos grandes misterios para intimidarnos o hacernos sentir insignificantes. De hecho, prometió: “… el día vendrá en que comprenderéis aun a Dios” (versículo 49). Quizá fue con ese elevado propósito que el Señor alentó a Sus santos de Kirtland a formar la Escuela de los Profetas. “Organizaos”, dijo; “preparad todo lo que fuere necesario; y estableced […] una casa de Dios” (versículo 119), pues es dentro de la santa casa de Dios, y en nuestros hogares, que Él puede, más que en cualquier otro lugar, elevar nuestra visión más allá del mundo terrenal, “descubrir[nos] su faz” y prepararnos para “soportar una gloria celestial” (versículos 68, 22)."

Wednesday Sep 01, 2021

"El día de Navidad por lo general es una ocasión para meditar mensajes como “en la tierra paz” y “buena voluntad para con los hombres” (véase Lucas 2:14). Sin embargo, el 25 de diciembre de 1832, la mente de José Smith estaba ocupada con la amenaza de guerra. El estado de Carolina del Sur acababa de desafiar al gobierno de los Estados Unidos y se estaba preparando para combatir; y el Señor le reveló a José que ese era solo el comienzo cuando declaró: “… se derramará la guerra sobre todas las naciones” (Doctrina y Convenios 87:2). Parecía que esa profecía se cumpliría muy pronto. No obstante, no fue así. En solo unas semanas, el estado de Carolina del Sur y el gobierno de los EE. UU. llegaron a un acuerdo y se evitó la guerra. Pero las revelaciones no siempre se cumplen en el momento o de la manera en que esperamos. Casi 30 años más tarde, mucho después de que José Smith había sido martirizado y los santos se habían trasladado al oeste, Carolina del Sur se rebeló, tras lo que inició la guerra civil. Desde entonces, las guerras por todo el mundo han causado que se “lament[e] […] la tierra” (Doctrina y Convenios 87:6). Si bien la profecía finalmente se cumplió, el valor de esa revelación yace menos en predecir cuándo ocurrirá la calamidad y más en enseñar qué hacer cuando ocurra. El consejo es el mismo en 1831, 1861 y 2021: “… permaneced en lugares santos y no seáis movidos” (versículo 8)."

Wednesday Sep 01, 2021

"Desde que el sacerdocio fue restaurado en 1829, los Santos de los Últimos Días habían sido bendecidos por ese sagrado poder. Fueron bautizados, confirmados y llamados a servir mediante la autoridad del sacerdocio, de manera muy similar a como lo somos en la actualidad. Pero el tener acceso al poder del sacerdocio no es lo mismo que entenderlo completamente, y había más que Dios deseaba que Sus santos entendieran, particularmente con la restauración próxima de las ordenanzas del templo. La revelación de 1832 sobre el sacerdocio, que actualmente es Doctrina y Convenios 84, amplió la visión de los santos sobre lo que el sacerdocio realmente es, y puede hacer lo mismo para nosotros en la actualidad. Después de todo, hay mucho que aprender sobre el poder divino que posee “la llave del conocimiento de Dios”, que pone de manifiesto “el poder de la divinidad” y que nos prepara para “ver la faz de Dios, sí, el Padre, y vivir” (versículos 19–22)."

Friday Jul 23, 2021

En marzo de 1832, el Señor llamó a Jesse Gause a ser consejero de José Smith en la Presidencia del Sumo Sacerdocio (ahora denominada la Primera Presidencia). Doctrina y Convenios 81 es una revelación al hermano Gause, en la que se le instruyó en cuanto a su nuevo llamamiento y se le prometieron bendiciones por servir fielmente; sin embargo, Jesse Gause no sirvió fielmente, de modo que Frederick G. Williams fue llamado a reemplazarlo, y el nombre del hermano Williams se puso en lugar del nombre del hermano Gause en la revelación. Eso podría parecer un detalle de poca importancia, pero implica una verdad significativa: la mayoría de las revelaciones de Doctrina y Convenios están dirigidas a personas en particular, pero siempre podemos buscar maneras de aplicarlas a nosotros mismos (véase 1 Nefi 19:23). El consejo del Señor a Frederick G. Williams de “fortalece[r] las rodillas debilitadas” puede volcar nuestros pensamientos a las personas a quienes podríamos fortalecer (Doctrina y Convenios 81:5); el consejo del Señor a los integrantes de la Firma Unida de “ligar[se] por medio de este convenio” a fin de atender las necesidades temporales de la Iglesia puede hacernos pensar en nuestros propios convenios; y la promesa del Señor de que Él estaría “obligado cuando hacéis lo que os digo” nos puede recordar las promesas que nos ha hecho cuando obedecemos (Doctrina y Convenios 82:10, 15). Así es como debe de ser, pues el Señor también declaró: “… lo que digo a uno lo digo a todos” (versículo 5).

Friday Jul 23, 2021

"Menos de dos años después de que la Iglesia de Jesucristo fue restaurada, había crecido a más de 2000 miembros y se estaba propagando rápidamente. En marzo de 1832, José Smith se reunió con otros líderes de la Iglesia “para analizar asuntos de la Iglesia”: la necesidad de publicar revelaciones, comprar tierras en las que congregarse y cuidar de los pobres (véase Doctrina y Convenios 78, encabezamiento de la sección). Para atender esas necesidades, el Señor llamó a una pequeña cantidad de líderes de la Iglesia a formar la Firma Unida, un grupo que uniría sus esfuerzos para “adelantar la causa” del Señor (versículo 4) en esos ámbitos. Pero incluso en tales asuntos administrativos, el Señor se centró en las cosas de la eternidad. Finalmente, el propósito de la imprenta o el almacén —como todo lo demás en el Reino de Dios— es preparar a Sus hijos para recibir “un lugar en el mundo celestial” y “las riquezas de la eternidad” (versículos 7, 18); y si esas bendiciones son difíciles de comprender ahora, en medio del ajetreo de la vida diaria, Él nos as

Friday Jul 23, 2021

“¿Qué me sucederá después de que muera?”. Casi toda religión del mundo aborda esa pregunta de alguna u otra manera. Por siglos, muchas tradiciones cristianas, basándose en enseñanzas de la Biblia, han enseñado en cuanto al cielo y el infierno, en cuanto al paraíso para los justos y el tormento para los inicuos. Pero, ¿puede realmente dividirse a toda la familia humana en buenos y malos? ¿Y qué significa realmente la palabra cielo? En febrero de 1832, José Smith y Sidney Rigdon se preguntaban si había algo más que aprender sobre el tema (véase Doctrina y Convenios 76, encabezamiento de la sección). Efectivamente lo había. Al meditar sobre esas cosas, el Señor “tocó los ojos de [su] entendimiento y fueron abiertos” (versículo 19). José y Sidney recibieron una revelación tan asombrosa, tan extensa y tan instructiva, que los santos la llamaron simplemente “La visión”. Abrió las ventanas de los cielos y dio a los hijos de Dios una comprensión más amplia de la eternidad. La visión reveló que el cielo es más grande, amplio e incluyente de lo que la mayoría de las personas habían supuesto previamente. Dios es más misericordioso y justo de lo que podemos comprender, y los hijos de Dios tienen un destino eterno más glorioso de lo que podemos imaginar.

Friday Jul 23, 2021

Desde que era joven, José Smith hizo frente a críticos —incluso enemigos— conforme procuraba llevar a cabo la obra de Dios. Sin embargo, debió haber sido particularmente doloroso a finales de 1831 cuando Ezra Booth comenzó a oponerse públicamente a la Iglesia, ya que en ese caso el crítico era alguien que anteriormente había sido creyente. Ezra había visto a José utilizar el poder de Dios para sanar a una mujer y se le había invitado a acompañar a José en el primer reconocimiento que se hizo a la tierra de Sion en Misuri; pero había perdido la fe y, con la intención de desacreditar al Profeta, publicó una serie de cartas en un diario de Ohio. Sus esfuerzos parecían estar funcionando: “sentimientos hostiles […] habían surgido contra la Iglesia” en la región (Doctrina y Convenios 71, encabezamiento de la sección). ¿Qué debían hacer los creyentes en un caso como ese? Si bien no hay una sola respuesta correcta para toda situación, parece que muy a menudo —incluso en este caso de 1831— parte de la respuesta del Señor es defender la verdad y corregir las falsedades al “proclamar [el] evangelio” (versículo 1). Es cierto que la obra del Señor siempre tendrá críticos, pero al final, “no hay arma forjada en contra de [ella] que haya de prosperar” (versículo 9)."

Scripture Central

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Version: 20241125