Ven, Sígueme de Central de las Escrituras

Este espacio ha sido creado para ayudarte a ti a aprender acerca de Jesucristo al estudiar Ven, Sígueme.

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Episodes

Saturday Oct 23, 2021

"El nivel inferior de la cárcel del condado en Liberty, Misuri, se conocía como el calabozo. Los muros eran gruesos, el suelo de piedra estaba frío y sucio, la comida —la poca que había— estaba podrida, y la única luz que había provenía de dos ventanas angostas con barrotes cerca del techo. Fue en ese calabozo que José Smith y algunos de sus compañeros pasaron la mayoría de su encarcelamiento —cuatros meses frígidos durante el invierno de 1838–1839— esperando ser juzgados por cargos de traición contra el estado de Misuri. Durante ese tiempo, José constantemente recibía noticias sobre el sufrimiento de los santos. La paz y el optimismo de Far West habían perdurado solo unos meses, y ahora los santos nuevamente estaban sin hogar, echados al yermo en busca una vez más de otro lugar para comenzar, y esta vez con su profeta en la cárcel. No es de sorprenderse que José Smith haya clamado: “Oh Dios, ¿en dónde estás?”. Las respuestas que recibió, el “conocimiento desde el cielo” que se “derram[ó]” en esa deprimente cárcel, demuestran que aun cuando no siempre lo parezca, Dios nunca está lejos. El Profeta aprendió que no hay poder que pueda “deten[er] los cielos”. “Dios estará co[n] [Sus santos fieles] para siempre jamás” (Doctrina y Convenios 121:1, 33; 122:9). Véanse Santos, tomo I, págs. 328–404; “Dentro de los muros de la cárcel de Liberty”, Revelaciones en contexto, págs. 273–283."

Monday Oct 11, 2021

"Había motivos para ser optimista en cuanto al nuevo lugar de recogimiento de los santos en Far West, Misuri, en julio de 1838. La ciudad estaba creciendo rápidamente, la tierra parecía producir en abundancia y se reveló que a corta distancia hacia el norte se encontraba Adán-ondi-Ahmán, un lugar de gran importancia espiritual (véase Doctrina y Convenios 107:53–56; 116). Aun así, debió haber sido difícil para los santos no pensar en lo que habían perdido. Habían sido expulsados de Independence, que había sido designado como el lugar central de Sion, y las posibilidades de regresar pronto probablemente parecían ser limitadas. Además, los santos habían tenido que huir de Kirtland, Ohio, abandonando su amado templo después de tan solo dos años, y esta vez no eran solo los enemigos fuera de la Iglesia que causaban problemas; muchos miembros prominentes se habían puesto en contra de José Smith, incluso los Tres Testigos del Libro de Mormón y cuatro de los integrantes de los Doce. Algunos pudieron haberse preguntado: ¿El Reino de Dios está realmente haciéndose más fuerte, o se está debilitando? Sin embargo, los fieles no permiten que preguntas como esas los detengan. En vez de ello, comenzaron a edificar un nuevo lugar santo, esta vez en Far West, e hicieron planes para un nuevo templo. Se llamó a cuatro apóstoles nuevos, entre ellos a dos —John Taylor y Wilford Woodruff— que más adelante llegarían a ser Presidentes de la Iglesia (véase Doctrina y Convenios 118:6). Los santos aprendieron que llevar a cabo la obra de Dios no quiere decir que uno nunca falla; significa que uno se “levant[a] nuevamente”; y aun cuando será necesario renunciar a algunas cosas, esos sacrificios serán sagrados para Dios, incluso “más sagrado[s] […] que su ganancia” (Doctrina y Convenios 117:13). Véanse Santos, tomo I, págs. 300–303; “Far West y Adán-ondi-Ahmán”, Revelaciones en contexto, págs. 251–257."

Monday Oct 04, 2021

"¿En alguna ocasión ha tenido una experiencia espiritual que le haya hecho sentir confianza y seguridad en su fe, pero luego las aflicciones de la vida probaron su fe y halló que luchaba por recuperar la paz que había sentido antes? Algo similar le sucedió a los santos de Kirtland. Menos de un año después de los derramamientos espirituales relacionados con la dedicación del Templo de Kirtland, surgieron problemas. Una crisis económica, discordia en el Cuórum de los Doce y otras pruebas causaron que la fe de algunos flaqueara.
No podemos eludir las pruebas; entonces ¿cómo podemos evitar que amenacen nuestra fe y nuestro testimonio? Quizá parte de la respuesta se encuentre en el consejo del Señor que se encuentra en Doctrina y Convenios 112, dado cuando la adversidad en Kirtland iba en aumento. El Señor dijo: “… purificad vuestro corazón delante de mí” (versículo 28), “… no os sublevéis” (versículo 15), “… ciñe tus lomos para la obra” (versículo 7) y “[s]é humilde” (versículo 10). Si seguimos ese consejo, el Señor nos “llevará de la mano” durante la adversidad y nos dará sanación y paz (véanse los versículos 10, 13)."

Wednesday Sep 29, 2021

"Las puertas del Templo de Kirtland no debían abrirse sino hasta las 8:00 de la mañana del 27 de marzo de 1836, pero los santos que esperaban asistir a los servicios de dedicación comenzaron a formarse desde las 7:00 h. Cuando las bancas y los pasillos se llenaron rápidamente con fieles entusiastas, José Smith sugirió un lugar para dar cabida al excedente de asistentes. Cuando ese se llenó, se planificó una segunda sesión. Y no fueron solo los vivos que estaban ansiosos de estar presentes; varios testigos declararon que vieron ángeles, adentro del templo e incluso sobre el techo, durante y después de la dedicación. Realmente parecía que las “huestes del cielo” habían venido a “cant[ar], [y] grit[ar]” con los Santos de los Últimos Días (“El Espíritu de Dios”, Himnos, nro. 2). ¿Por qué hubo tan gran entusiasmo en ambos lados del velo? La promesa de que los santos serían “investidos con poder de lo alto” fue una razón por la que se congregaron en primer lugar en Ohio (Doctrina y Convenios 38:32). Y se prometieron cosas más grandes para el futuro. “[E]ste”, declaró el Señor, “es el principio de la bendición que se derramará sobre la cabeza de los de mi pueblo” (Doctrina y Convenios 110:10). La época en la que ahora vivimos —con la aceleración en la obra del templo y las ordenanzas disponibles a millones de los vivos y los muertos— tuvo su inicio en Kirtland, cuando “el velo del mundo se v[io] descorrer” (“El Espíritu de Dios”). Véanse también Santos, tomo I, págs. 236–245; “Una Casa a nuestro Dios”, Revelaciones en contexto, págs. 180–183."

Wednesday Sep 22, 2021

"A primera vista, podría parecer que Doctrina y Convenios 107 solo habla de organizar oficios del sacerdocio en una estructura de liderazgo para la Iglesia del Señor. Ciertamente, para cuando se publicó esta revelación, la cantidad de miembros de la Iglesia ya superaba la capacidad de los pocos líderes que tenía, de modo que detallar las funciones y responsabilidades de la Primera Presidencia, el Cuórum de los Doce, los Setenta, los obispos y las presidencias de cuórum fue muy necesario y útil. No obstante, hay mucho más en la instrucción divina de la sección 107 que solo cómo organizar los oficios y cuórums del sacerdocio. Aquí el Señor nos enseña sobre una orden antigua del sacerdocio que “se instituyó en los días de Adán” (versículo 41). Su propósito desde el principio ha sido hacer posible que los hijos de Dios —incluido usted— reciban las ordenanzas de salvación del Evangelio y disfruten de “todas las bendiciones espirituales de la iglesia: tener el privilegio de recibir los misterios del reino de los cielos, [y] ver abiertos los cielos” (versículos 18–19). Véase “La restauración del antiguo orden”, Revelaciones en contexto, págs. 223–228."

Wednesday Sep 22, 2021

"Los santos de Kirtland se sintieron acongojados al saber que sus hermanos y hermanas del condado de Jackson, Misuri, estaban siendo expulsados de sus hogares. Por tanto, debe haber sido alentador para ellos cuando el Señor declaró que “la redención de Sion […] ven[dría] por poder” (Doctrina y Convenios 103:15). Con esa promesa en el corazón, más de doscientos hombres, además de unas veinticinco mujeres y niños, se alistaron en lo que llamaron el Campamento de Israel, que más tarde se conoció como el Campo de Sion. La misión de este era marchar a Misuri y redimir Sion. Para los miembros del campamento, redimir Sion significaba restablecer a los santos a sus tierras, pero justo antes de que el campamento llegara al condado de Jackson, el Señor le dijo a José Smith que se detuviera y que disolviera el Campo de Sion. Algunos de los miembros del campamento se sintieron confusos y molestos con esa nueva instrucción; para ellos, significaba que la expedición había fracasado y que las promesas del Señor no se habían cumplido. Sin embargo, otros de ellos lo vieron de otra manera. Aun cuando los santos exiliados nunca regresaron al condado de Jackson, la experiencia sí brindó un grado de “redención” a Sion, y sí “v[ino] por poder”. Los miembros fieles del Campo de Sion, muchos de los cuales más adelante llegaron a ser líderes de la Iglesia, testificaron que la experiencia profundizó su fe en el poder de Dios, en el llamamiento divino de José Smith, y en Sion; no solo en Sion el lugar, sino en Sion el pueblo de Dios. En vez de cuestionar el valor de esa tarea que pareció haber sido infructuosa, aprendieron que la verdadera tarea es seguir al Salvador, aun cuando no entendamos todo. Es de esa manera que Sion, finalmente, será redimida. Véanse Santos, tomo I, págs. 198–210; “La ofrenda aceptable del Campo de Sion”, Revelaciones en contexto, págs. 229–234."

Wednesday Sep 22, 2021

Para los santos de la década de 1830, Independence, Misuri era literalmente la tierra prometida. Era “el lugar central” de Sion (véase Doctrina y Convenios 57:3) —la ciudad de Dios en la tierra—, para cuya edificación estaban haciendo grandes sacrificios. Para ellos, la congregación de los santos en ese lugar era un emocionante y glorioso preludio a la Segunda Venida. Sin embargo, sus vecinos de la región veían las cosas de manera diferente. Discreparon con la afirmación de que Dios había dado la tierra a los santos, y les incomodaban las consecuencias políticas, económicas y sociales de que tantas personas de una religión desconocida se trasladaran a la región tan rápidamente. La preocupación no tardó en convertirse en amenazas, las cuales a su vez se convirtieron en persecución y violencia. En julio de 1833, la oficina de la imprenta de la Iglesia fue destruida, y en noviembre los santos fueron forzados a abandonar sus hogares en el condado de Jackson, Misuri. José Smith estaba en Kirtland, a casi 1300 kilómetros de distancia, y las noticias tardaron dos semanas en llegarle. No obstante, el Señor sabía lo que estaba sucediendo, y reveló a Su profeta principios de paz y aliento que consolarían a los santos: principios que también pueden ayudarnos cuando afrontamos persecución, cuando nuestros deseos justos no se cumplen o cuando necesitamos un recordatorio de que nuestras aflicciones diarias, con el tiempo, de alguna manera, “obrarán juntamente para [n]uestro bien” (Doctrina y Convenios 98:3). Véanse Santos, tomo I, págs. 174–197; “En espera de la palabra del Señor”, Revelaciones en contexto, págs. 209–215."

Wednesday Sep 01, 2021

"Cuando el Señor mandó a Moisés edificar un tabernáculo, le dijo a Moisés que “h[iciera] todas las cosas conforme al modelo que se [l]e ha[bía] mostrado en el monte” (Hebreos 8:5; véase también Éxodo 25:8–9). El tabernáculo había de ser el centro del campamento de Israel en el desierto (véase Números 2:1–2). Más tarde, Dios mandó a Salomón y a su pueblo edificar un templo de acuerdo con un modelo que Él reveló (véase 1 Crónicas 28:12, 19). Conforme el Señor restauró la plenitud del Evangelio, mandó a José Smith edificar templos de conformidad con un modelo revelado. “Edifíquese la casa, no según la manera del mundo”, declaró el Señor; “edificadla […] de acuerdo con el modelo que mostraré” (Doctrina y Convenios 95:13–14; véase también 97:10). Tal como el tabernáculo en el desierto, el templo tenía como fin ser un componente central de Kirtland (véase Doctrina y Convenios 94:1). En la actualidad, las Casas del Señor se encuentran alrededor del mundo. Aun cuando no se encuentren en el centro de nuestras ciudades, pueden ser elementos centrales de nuestra vida. Si bien cada templo difiere en apariencia, dentro de ellos aprendemos el mismo modelo divino: un plan celestial para llevarnos de regreso a la presencia de Dios. Las ordenanzas sagradas y eternas nos ayudan a edificar nuestra vida y fortalecer a nuestra familia, “no según la manera del mundo”, sino según el modelo que Dios nos muestra. Véanse Santos, tomo I, págs. 172–173; “Una Casa a nuestro Dios”, Revelaciones en contexto, págs. 176–185.

Wednesday Sep 01, 2021

"José Smith enseñó: “Cuando suben una escalera, tienen que empezar desde abajo y ascender peldaño por peldaño hasta que llegan a la cima; y así es con los principios del Evangelio, deben empezar por el primero, y seguir adelante hasta aprender todos los principios de la exaltación” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 282).
A veces pareciera que la escalera de la exaltación es imposiblemente alta, pero nacimos para subirla y llegar hasta arriba. Sean cuales sean las limitaciones que veamos en nosotros mismos, el Padre Celestial y Su Hijo ven algo glorioso en nosotros, algo divino. Tal como Jesucristo “estuv[o] en el principio con el Padre”, “[v]osotros también estuvisteis” (Doctrina y Convenios 93:21, 23). Al igual que Él “continuó de gracia en gracia hasta que recibió la plenitud”, de la misma manera “recibiréis gracia sobre gracia” (versículos 13, 20). El Evangelio restaurado nos enseña en cuanto a la verdadera naturaleza de Dios y, por tanto, nos enseña también en cuanto a nosotros mismos y lo que podemos llegar a ser. A pesar de los esfuerzos del “inicuo” (versículo 39) —y pese a lo que usted sienta que le falta—, usted es un hijo literal de Dios con el potencial de que, “en el debido tiempo[,] recib[a] de su plenitud” (versículo 19)."

Wednesday Sep 01, 2021

"En la Escuela de los Profetas, el profeta José Smith enseñó a los élderes de Israel en cuanto a edificar el Reino de Dios en la tierra. Analizaron verdades espirituales, oraron juntos, ayunaron y se prepararon para predicar el Evangelio, pero había algo en cuanto al ambiente que pudiera parecernos extraño en la actualidad, y tampoco le pareció correcto a Emma. Durante las reuniones, los hombres fumaban y mascaban tabaco, lo cual no era inusual en esa época, pero manchaba los pisos de madera de negro y dejaba un fuerte olor en el aire. Emma expresó su inquietud a José, y José le preguntó al Señor. El resultado fue una revelación que iba más allá del humo y las manchas de tabaco. Dio a los santos, por generaciones, “un principio con promesa”: promesas de salud física, “sabiduría” y “grandes tesoros de conocimiento” (Doctrina y Convenios 89:3, 19)."

Scripture Central

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