Ven, Sígueme de Central de las Escrituras

Este espacio ha sido creado para ayudarte a ti a aprender acerca de Jesucristo al estudiar Ven, Sígueme.

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Episodes

Friday Jul 23, 2021

"En junio de 1831, José Smith llevó a cabo una conferencia con los élderes de la Iglesia en Kirtland, en la que el Señor organizó a algunos de los élderes en compañerismos y los envió al condado de Jackson, Misuri, con este mandato: “… prediquen por el camino” (Doctrina y Convenios 52:10). Muchos de los élderes lo hicieron diligentemente, pero otros no. De modo que, cuando llegó el momento de viajar de regreso a Kirtland, el Señor dijo: “… mas con algunos [élderes] no estoy muy complacido, porque no quieren abrir su boca, sino que esconden el talento que les he dado, a causa del temor de los hombres” (Doctrina y Convenios 60:2). Muchos de nosotros podemos comprender a esos élderes; quizá también nos sintamos indecisos de abrir la boca y compartir el Evangelio; posiblemente también nos veamos impedidos por el “temor de los hombres”; quizá dudemos de nuestra dignidad o de nuestras habilidades. Sean cuales sean nuestras razones, el Señor “conoce las flaquezas del hombre y sabe cómo socorrer[nos]” (Doctrina y Convenios 62:1). A lo largo de todas esas revelaciones a los primeros misioneros se encuentran palabras tranquilizadoras que nos pueden ayudar a superar los temores de compartir el Evangelio, u otros temores que pudiéramos afrontar: “… yo, el Señor, reino en los cielos”; “… puedo haceros santos”; “… toda carne está en mi mano”; y “[s]ed de buen ánimo, hijitos, porque estoy en medio de vosotros” (Doctrina y Convenios 60:4, 7; 61:6, 36)."

Thursday Jul 22, 2021

"Cuando los élderes de la Iglesia vieron por primera vez el sitio de la ciudad de Sion —Independence, Misuri— no fue lo que ellos esperaban. Algunos pensaron que se encontrarían con una comunidad próspera e industriosa que tendría un grupo fuerte de santos. En su lugar, encontraron un asentamiento escasamente poblado que no contaba con la civilización a la que estaban acostumbrados y que estaba habitada por colonos fronterizos toscos en vez de santos. Resultó que el Señor no les estaba pidiendo que solamente fueran a Sion, sino que quería que la edificaran. Cuando nuestras expectativas no coinciden con la realidad, podemos recordar lo que el Señor dijo a los santos en 1831: “… no podéis ver con vuestros ojos naturales el designio de vuestro Dios […], ni la gloria que seguirá después de mucha tribulación” (Doctrina y Convenios 58:3). Efectivamente, la vida está llena de tribulación, e incluso iniquidad, pero podemos “efectuar mucha justicia; porque el poder está en [nosotros]” (versículos 27–28)."

Thursday Jul 22, 2021

"Para los miembros de la Iglesia en la década de 1830, congregar a los santos y edificar la ciudad de Sion eran labores tanto espirituales como temporales, con muchos asuntos prácticos que atender: se requería que alguien comprara y distribuyera tierras en las que los santos pudieran establecerse; era necesario que alguien imprimiera libros y otras publicaciones; y se necesitaba que alguien administrara una tienda a fin de proveer bienes a las personas de Sion. En las revelaciones registradas en Doctrina y Convenios 51–57, el Señor nombró a personas para que se encargaran de esas tareas y les dio instrucción; además, señaló Independence, Misuri, como “el lugar central” de Sion (Doctrina y Convenios 57:3). Si bien las habilidades en cosas como comprar tierras, imprimir y administrar una tienda eran valiosas para la labor temporal de edificar Sion, esas revelaciones también enseñan que el Señor desea que Sus santos lleguen a ser espiritualmente dignos de ser llamados el pueblo de Sion. Nos llama a todos a ser un “mayordomo fiel, justo y sabio”, teniendo un corazón contrito, “permanec[iendo] firme[s]” en nuestras responsabilidades señaladas (véanse Doctrina y Convenios 51:19; 52:15; 54:2). Si podemos hacerlo —sin importar cuáles sean nuestras habilidades temporales—, el Señor puede valerse de nosotros para edificar Sion, y Él “apresurar[á] la fundación de la ciudad en su tiempo” (Doctrina y Convenios 52:43)."

Thursday Jul 22, 2021

DyC 49-50 | Lo que es de Dios es luz. | Ven, Sígueme con Pepe Valle

Friday May 07, 2021

Cuando Parley P. Pratt, Oliver Cowdery, Ziba Peterson y Peter Whitmer Jr. partieron de Kirtland y se trasladaron a otros campos de trabajo, dejaron a más de cien conversos que tenían bastante entusiasmo, pero poca experiencia o guía. No había manuales de instrucción, reuniones de capacitación de líderes ni transmisiones de conferencia general; de hecho, ni siquiera había muchos ejemplares del Libro de Mormón. Muchos de esos nuevos creyentes se habían sentido atraídos al Evangelio restaurado por la promesa de maravillosas manifestaciones del Espíritu, especialmente de las que tenían conocimiento tras estudiar el Nuevo Testamento (véase, por ejemplo, 1 Corintios 12:1–11). Al poco tiempo, algunas expresiones inusuales de adoración —entre ellas tirarse al suelo o retorcerse como una serpiente— se introdujeron en sus reuniones de la Iglesia. A muchos se les dificultó discernir entre las manifestaciones que eran del Espíritu y las que no lo eran. Al ver la confusión, José Smith pidió ayuda en oración. La respuesta del Señor es igualmente valiosa en la actualidad, cuando las personas a menudo rechazan o hacen caso omiso de las cosas del Espíritu. El Señor reveló que las manifestaciones espirituales son reales y aclaró lo que son: dones de un amoroso Padre Celestial, “que se dan para el beneficio de los que [l]e aman y guardan todos [Su]s mandamientos” (Doctrina y Convenios 46:9).

Friday May 07, 2021

Vivimos en tiempos peligrosos, y eso puede turbarnos. Incluso los discípulos de Jesús, cuando le escucharon profetizar las calamidades que tendrían lugar en nuestros días, “se turbaron” (Doctrina y Convenios 45:34). Los primeros santos en Kirtland, Ohio, también se turbaron por los tiempos peligrosos en los que vivían. Entre otras cosas, había “muchas noticias falsas […] y disparates” que estaban socavando el mensaje del Evangelio (Doctrina y Convenios 45, encabezamiento de la sección). Sin embargo, la respuesta del Señor, entonces y ahora, es “no os turbéis” (versículo 35). Es cierto que hay iniquidad, pero también hay evidencia de que Dios está apresurando Su obra. Es cierto que se ha predicho que hay peligros que precederán a la Segunda Venida, y debemos estar al tanto de ellos; pero no son solo advertencias de peligro; también son señales de que las promesas de Dios están por cumplirse. Quizá esa es la razón por la que Doctrina y Convenios 45 —una revelación que describe muchas de esas señales detalladamente— se recibió “para la alegría de los santos” (encabezamiento de la sección).

Friday May 07, 2021

"El rápido crecimiento de la Iglesia en 1830 y en 1831 —especialmente la oleada de nuevos conversos que llegaron a Kirtland, Ohio— entusiasmó y alentó a los santos, pero también presentó algunos desafíos. ¿Cómo se puede crear unión entre un grupo de creyentes que está creciendo rápidamente, especialmente cuando llevan consigo doctrina y prácticas de sus religiones anteriores? Por ejemplo, cuando José Smith llegó a Kirtland a principios de febrero de 1831, encontró a miembros nuevos que compartían una propiedad en común con la intención genuina de imitar a los cristianos del Nuevo Testamento (véase Hechos 4:32–37). El Señor hizo algunas correcciones y aclaraciones importantes en cuanto a este y otros temas, mayormente mediante una revelación que está registrada en Doctrina y Convenios 42, la cual Él llamó “mi ley, para gobernar mi iglesia” (versículo 59). En esa revelación, aprendemos verdades que son fundamentales para establecer la Iglesia del Señor en los últimos días, incluso la promesa significativa que aclara que siempre hay algo más que aprender: “Si pides, recibirás revelación tras revelación, conocimiento sobre conocimiento” (Doctrina y Convenios 42:61)."

Friday May 07, 2021

"Para los primeros santos, la Iglesia era más que un lugar donde escuchar sermones los domingos. De principio a fin en Sus revelaciones a José Smith, el Señor describió la Iglesia con palabras como causa, reino, Sion y, muy a menudo, obra. Eso pudo haber sido en parte lo que atrajo a muchos de los primeros miembros a la Iglesia. Por mucho que amaban la doctrina restaurada de la Iglesia, muchos también deseaban algo a lo que pudieran dedicar su vida. Aun así, para algunos el mandato del Señor en 1830 de que los santos se congregaran en Ohio no fue fácil de seguir. Para personas como Phebe Carter, significaba dejar casas cómodas para dirigirse a un lugar desconocido a orillas de la civilización (véase “Voces de la Restauración” al final de esta reseña). Hoy en día podemos ver claramente lo que esos santos podían vislumbrar solo con el ojo de la fe: el Señor tenía grandes bendiciones esperándoles en Ohio.
La necesidad de congregarse en Ohio hace tiempo que pasó, pero los santos de hoy en día se siguen uniendo en torno a la misma causa y la misma obra: la de “establecer Sion” (Doctrina y Convenios 39:13). Como esos primeros santos, abandonamos “los afanes del mundo” (Doctrina y Convenios 40:2) porque confiamos en la promesa del Señor: “… recibirás… una bendición mayor que cualquiera que hayas conocido” (Doctrina y Convenios 39:10)."

Friday May 07, 2021

"Parley P. Pratt había sido miembro de la Iglesia aproximadamente un mes cuando fue llamado “al desierto” a predicar el Evangelio (Doctrina y Convenios 32:2). Thomas B. Marsh había sido miembro incluso menos tiempo cuando se le dijo: “… la hora de tu misión ha llegado” (Doctrina y Convenios 31:3). Orson Pratt, Edward Partridge y muchos otros igualmente recién habían sido bautizados cuando recibieron su llamamiento misional. Quizá todo ello fue por necesidad: en el otoño de 1830, nadie había sido miembro de la Iglesia por más de seis meses. Pero también hay una lección en ese modelo para nosotros en la actualidad: si usted sabe lo suficiente como para aceptar el Evangelio restaurado por medio del bautismo, sabe lo suficiente como para compartirlo con los demás. Por supuesto, siempre queremos aumentar el conocimiento que tenemos del Evangelio, pero Dios nunca ha dudado en llamar a los “indoctos” a predicar Su evangelio (Doctrina y Convenios 35:13). De hecho, nos invita a todos a que “abra[mo]s la boca para declarar [Su] evangelio” (Doctrina y Convenios 30:5). La mejor manera de lograrlo no es por medio de nuestra propia sabiduría y experiencia, sino “por el poder de[l]… Espíritu” (Doctrina y Convenios 35:13).
Véanse también “La fe y la caída de Thomas Marsh”, “Ezra Thayer: de escéptico a creyente”, “Llamamiento de Orson Pratt a servir”, Revelaciones en contexto, págs. 58–74."

Monday Mar 22, 2021

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Por Fé y Estudio: https://youtu.be/T1yUZpET5cg​
"Aun cuando la Iglesia de Jesucristo había sido organizada en 1830, muchas verdades del Evangelio todavía estaban por revelarse, y varios de los primeros miembros de la Iglesia tenían preguntas. Habían leído profecías en el Libro de Mormón sobre la congregación de Israel y la edificación de Sion (véase 3 Nefi 21). ¿Cómo llegaría a llevarse a cabo esto? Las revelaciones que Hiram Page afirmó haber recibido tenían que ver con ese tema, lo cual hizo que aumentara la curiosidad de los miembros (véase Doctrina y Convenios 28). Otras personas se preguntaban sobre la caída de Adán y Eva y la muerte espiritual. El Señor recibió con gusto esas preguntas en 1830, y dijo a los santos: “… Recibiréis cuanto pidiereis con fe, si estáis unidos en oración de acuerdo con mi mandato” (Doctrina y Convenios 29:6). Igualmente recibe con gusto las preguntas que tengamos en la actualidad; solo está esperando que le preguntemos en oración. De hecho, tal como lo demuestra la revelación rica en doctrina que se encuentra en Doctrina y Convenios 29, Él a veces responde impartiendo verdad y conocimiento que va más allá de las preguntas que le hicimos en primer lugar."

Scripture Central

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Version: 20241125