Ven, Sígueme de Central de las Escrituras

Este espacio ha sido creado para ayudarte a ti a aprender acerca de Jesucristo al estudiar Ven, Sígueme.

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Episodes

Monday Nov 11, 2024

Si bien es cierto que los caminos de Dios son más altos que los nuestros y que siempre debemos someternos a Su voluntad, Él también nos alienta a que pensemos y actuemos por nosotros mismos. Esa es una lección que aprendieron Jared y su hermano. Por ejemplo, la idea de viajar a una nueva tierra que fuese “la más favorecida de toda la tierra” pareció comenzar con Jared, y el Señor concedió su petición, diciéndole al hermano de Jared: “Y así obraré contigo, porque me has suplicado todo este largo tiempo” (véase Éter 1:38–43). Asimismo, cuando el hermano de Jared necesitaba luz en el interior de los barcos que los llevarían a la tierra prometida, el Señor le hizo una pregunta que por lo general nosotros le hacemos a Él: “Qué quieres que yo haga… ?” (Éter 2:23). Él desea escuchar nuestros pensamientos e ideas, y nos escuchará y nos dará Su confirmación o nos aconsejará otra cosa. En ocasiones, lo único que nos separa de las bendiciones que procuramos es nuestro propio “velo de incredulidad”; y si podemos “rasg[ar] ese velo” (Éter 4:15), puede que nos sorprendamos de lo que el Señor está dispuesto a hacer por nosotros.
Véase también “The Lord Appears to the Brother of Jared [El Señor se aparece al hermano de Jared]” (video), Biblioteca del Evangelio.

Monday Nov 04, 2024

Moroni sabía lo que significaba estar solo en un mundo inicuo, en especial, después de la muerte de su padre en batalla y de la destrucción de los nefitas. “… yo quedo solo”, escribió, no tengo amigos ni adónde ir” (Mormón 8:3, 5). La situación puede haber parecido desalentadora, pero Moroni halló esperanza en Jesucristo y en su testimonio de que “los eternos designios del Señor han de seguir adelante” (Mormón 8:22). Además, Moroni sabía que una parte clave de esos eternos designios sería el Libro de Mormón, el registro que él estaba completando diligentemente, el mismo que un día llevaría a muchas personas “al conocimiento de Cristo” (Mormón 9:36). La fe de Moroni en estas promesas hizo posible que pudiera declarar a los futuros lectores del libro: “os hablo como si os hallaseis presentes” y “sé que tendréis mis palabras” (Mormón 8:35; 9:30). En la actualidad, ciertamente tenemos sus palabras y la obra del Señor sigue adelante, en parte, porque Mormón y Moroni fueron fieles a su misión, aun cuando estaban solos.
Título: “Os hablo como si os hallaseis presentes”
Categoría: Libro de Mormón
Programa: Podcast del Libro de Mormón con Pepe y Ariel
Referencias: Mormón 7–9
Autor: Pepe Valle
Invitado: Ariel Cuadra
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Monday Aug 19, 2024

Si se compara con los ejércitos lamanitas, el “pequeño ejército” de Helamán (Alma 56:33), integrado por jóvenes, no tenía ninguna posibilidad de éxito. Además de ser pocos en número, los guerreros de Helamán “eran todos muy jóvenes”, y “nunca habían combatido” (Alma 56:46–47). En cierta manera, su situación puede parecernos familiar a aquellos de nosotros que nos sentimos a veces superados en número y abrumados en nuestra lucha de los últimos días contra Satanás y las fuerzas del mal en el mundo.
Sin embargo, el ejército de Helamán tenía ciertas ventajas sobre los lamanitas que no tenían nada que ver con su número ni con sus destrezas militares: Eligieron a Helamán, un profeta, para que los dirigiera (véase Alma 53:19); “sus madres les habían enseñado que si no dudaban, Dios los libraría” (Alma 56:47); y tenían “extraordinaria fe en lo que se les había enseñado a creer”. Como resultado, fueron protegidos por el “milagroso poder de Dios” (Alma 57:26). Por tanto, cuando afrontamos las batallas de la vida, podemos tener valor. El ejército de Helamán nos enseña “que ha[y] un Dios justo, y que todo aquel que no dud[e], ser[á] preservado por su maravilloso poder” (Alma 57:26).

Monday Aug 05, 2024

Alma 39–42 | Podcast del Libro de Mormón con Pepe y Ariel

Monday Aug 05, 2024

Alma 36–38 | Podcast del Libro de Mormón con Pepe y Ariel

Sunday Jul 21, 2024

Para los zoramitas, la oración consistía en ponerse de pie en un lugar donde todos pudieran verlos, y repetir palabras vanas y autocomplacientes. Los zoramitas no tenían fe en Jesucristo —incluso negaban Su existencia— y perseguían a los pobres (véase Alma 31:9–25). Por el contrario, Alma y Amulek enseñaron que la oración estaba más relacionada con lo que sucede en el corazón que con lo que sucede en el ámbito público. Y si no mostramos compasión hacia las personas necesitadas, nuestra oración “es en vano y no […] vale nada” (Alma 34:28). Lo más importante es que oramos porque tenemos fe en Jesucristo, quien ofrece redención mediante Su “sacrificio infinito y eterno” (Alma 34:10). Alma explicó que esa fe comienza con la humildad y con un “deseo de creer” (Alma 32:27). Con el tiempo, y al nutrirla constantemente, la palabra de Dios echa raíz en nuestro corazón hasta convertirse en “un árbol que brotará para vida sempiterna” (Alma 32:41).

Scripture Central

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Version: 20241125