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Monday Feb 19, 2024
Monday Feb 19, 2024
“¡Oh cuán grande es el plan de nuestro Dios!”
Ya habían transcurrido al menos cuarenta años desde que la familia de Lehi había partido de Jerusalén. Se hallaban en una tierra desconocida, a medio mundo de distancia de Jerusalén. Lehi había muerto, y su familia ya había comenzado un conflicto que duraría varios siglos entre los nefitas —“que creían en las amonestaciones y revelaciones de Dios”— y los lamanitas, que no creían (2 Nefi 5:6). Jacob, que era un hermano menor de Nefi y había sido ordenado como maestro de los nefitas, quería que el pueblo del convenio supiera que Dios nunca los olvidaría, por lo que ellos nunca debían olvidarlo a Él. Se trata de un mensaje que ciertamente necesitamos en la actualidad (véase Doctrina y Convenios 1:15–16). “[A]cordémonos de él […], porque no somos desechados […]; grandes son las promesas del Señor”, declaró Jacob (2 Nefi 10:20–21). Entre esas promesas, ninguna es mayor que la promesa de la “expiación infinita” para vencer la muerte y el infierno (2 Nefi 9:7). Por ello, Jacob concluye diciendo: “Anímense, pues, vuestros corazones” (2 Nefi 10:23).

Monday Feb 12, 2024
Monday Feb 12, 2024
“Vivimos de una manera feliz”
Al leer 1 Nefi, se podría tener la impresión de que Nefi era un personaje heroico; era “grande de estatura”, tanto física como espiritualmente, (1 Nefi 2:16), y parecía inmutable frente a las pruebas que afrontaba. O al menos eso es lo que podríamos suponer. Aunque la fe de Nefi era excepcional, sus tiernas palabras en 2 Nefi 4 revelan que incluso las personas fieles en ocasiones se sienten “miserable[s]” y “fácilmente […] asedia[das]” por las tentaciones. Allí vemos a alguien que se esfuerza, que quiere estar alegre, pero cuyo “corazón gime a causa de [sus] pecados”. Podemos identificarnos con eso y con la alentadora determinación que le sigue: “… no obstante, sé en quién he confiado” (véase 2 Nefi 4:15–19).
Si bien Nefi y su pueblo aprendieron a vivir “de una manera feliz” (2 Nefi 5:27), también aprendieron que la felicidad no llega fácilmente ni sin períodos de pesar. En definitiva, proviene de confiar en el Señor, la “roca de [nuestra] rectitud” (2 Nefi 4:35).

Monday Feb 05, 2024
Monday Feb 05, 2024
“Libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador”
Si supieras que tu vida está llegando a su fin, ¿qué últimos mensajes querrías dar a las personas que más amas? Cuando el profeta Lehi sintió que su vida estaba por terminar, reunió por última vez a su familia; les dijo lo que el Padre Celestial le había revelado y expresó su testimonio del Mesías. Enseñó a las personas que amaba las verdades del Evangelio que atesoraba. Les habló sobre la libertad, la obediencia, la caída de Adán y Eva, la redención por medio de Jesucristo, y la felicidad, sin embargo, no todos sus hijos decidieron vivir de conformidad con lo que les enseñó. Ninguno de nosotros puede tomar esas decisiones por nuestros seres queridos. No obstante, podemos enseñar y testificar del Redentor, que nos hace “libres para escoger la libertad y la vida eterna” (2 Nefi 2:26–27).

Monday Jan 29, 2024

Monday Jan 29, 2024

Monday Jan 29, 2024
Monday Jan 29, 2024
Prepararé el camino delante de vosotros”
1 Nefi 16–22
El Señor hizo esta promesa a la familia de Lehi mientras viajaban hacia la tierra prometida: “… prepararé el camino delante de vosotros, si es que guardáis mis mandamientos” (1 Nefi 17:13). Sin duda, la promesa no significaba que la travesía sería fácil: los integrantes de la familia siguieron teniendo desacuerdos, se les rompieron los arcos, afrontaron dificultades y la muerte, y además, tuvieron que construir un barco a partir de materias primas. Sin embargo, cuando la familia afrontaba adversidades o tareas que parecían imposibles, Nefi reconocía que el Señor nunca estaba distante. Sabía que Dios “alimenta [a los fieles] y los fortifica, y provee los medios por los cuales pueden cumplir lo que les ha mandado” (1 Nefi 17:3). Si alguna vez te preguntas por qué les suceden cosas malas a personas buenas como Nefi y su familia, es probable que halles entendimiento al respecto en estos capítulos. Aunque lo más importante tal vez sea que verás lo que hacen las personas buenas cuando les suceden cosas malas.

Monday Jan 15, 2024
Monday Jan 15, 2024
El sueño de Lehi —con la barra de hierro, el vapor de tinieblas, el edificio espacioso y el árbol con el “más dulce” fruto— es una inspiradora invitación a recibir las bendiciones del amor y el sacrificio expiatorio del Salvador. Para Lehi, sin embargo, la visión también era concerniente a su familia: “… a causa de las cosas que he visto, tengo por qué regocijarme en el Señor por motivo de Nefi y de Sam […]. Pero he aquí, Lamán y Lemuel, temo en gran manera por causa de vosotros” (1 Nefi 8:3–4). Cuando Lehi concluyó de describir la visión, suplicó a Lamán y a Lemuel “que escucharan sus consejos, para que quizá el Señor tuviera misericordia de ellos” (1 Nefi 8:37). Aun cuando hayas estudiado la visión de Lehi muchas veces, esta vez trata de verla de la manera en que lo hizo Lehi, pensando en un ser querido. Al hacerlo, la seguridad de la barra de hierro, los peligros del edificio espacioso y la dulzura del fruto cobrarán un nuevo significado, y entenderás más profundamente “todo el sentimiento [del] tierno padre” que recibió esa extraordinaria visión.

Monday Jan 01, 2024
Monday Jan 01, 2024
Aun antes de comenzar a leer 1 Nefi, capítulo 1, notarás que el Libro de Mormón no es un libro común y corriente. En sus páginas de introducción, se describen acontecimientos sin igual que abarcan visitas de ángeles, un antiguo registro enterrado durante siglos en una colina y un joven que lo traduce por el poder de Dios. El Libro de Mormón no es meramente una narración sobre civilizaciones antiguas de las Américas, sino que procura convencer a todos “de que Jesús es el Cristo” (portada del Libro de Mormón), y Dios mismo dirigió la forma en que se escribió, se preservó y llegó a estar a nuestro alcance. Este año, al leer el Libro de Mormón, orar al respecto y aplicar sus enseñanzas, invitarás el poder del Salvador a tu vida, y tal vez te sentirás inspirado a decir, al igual que los Tres Testigos expresaron en su testimonio: “… es maravilloso a [mi] vista”.

Monday Dec 18, 2023
Monday Dec 18, 2023
"Como recordará, en el comienzo del libro de Apocalipsis, el Salvador se declara a Sí mismo como “el principio y el fin” (Apocalipsis 1:8). Asimismo, en el final, concluye con palabras similares: “Yo soy […] el principio y el fin” (Apocalipsis 22:13); pero ¿qué significa eso? ¿El principio y el fin de qué? El libro de Apocalipsis testifica con elocuencia que Jesucristo es el principio y el fin de todo; el principio y el fin del gran y vasto drama de la existencia y la salvación del ser humano. Es el “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8). Es el Rey de reyes que pone fin a la iniquidad, al pesar y aun a la muerte misma, y da inicio a “un cielo nuevo, y una tierra nueva” (Apocalipsis 21:1).
Sin embargo, antes de que lleguen ese cielo nuevo y esa tierra nueva, hay mucho que tenemos que vencer: plagas, guerras, iniquidad generalizada, todo lo cual el Apocalipsis describe vívidamente. No obstante, Jesucristo está con nosotros durante esa parte también. Él es “la estrella resplandeciente de la mañana” que brilla en el cielo oscuro como promesa de que el amanecer llegará pronto (Apocalipsis 22:16); y está llegando pronto; Él viene pronto. Así como nos invita: “Venid a mí” (Mateo 11:28), Él también viene a nosotros. “… [V]engo en breve”, declara; y con esperanza y fe que se han purificado en el fuego de la adversidad de los últimos días, nosotros respondemos: “¡Sí, ven, Señor Jesús!” (Apocalipsis 22:20)."

Monday Dec 11, 2023
Monday Dec 11, 2023
Imagine a una mujer “con dolores de parto y sufr[iendo] por dar a luz”. Ahora imagine “un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos” rondando a la mujer, listo para “devorar a su hijo en cuanto naciese” (Apocalipsis 12:2–4). Para entender esos versículos de la revelación de Juan, recuerde que esos símbolos representan a la Iglesia y al Reino de Dios, y al peligro que afrontarían. Para los santos que sufrieron intensas persecuciones en los tiempos de Juan, la victoria sobre el mal no debe haber parecido probable. Esa victoria también nos puede resultar difícil de prever en una época como la nuestra, cuando el adversario está en “guerra contra los santos” y tiene “autoridad sobre toda tribu, y pueblo, y lengua y nación” (Apocalipsis 13:7). Pero el final de la revelación de Juan demuestra gloriosamente que el bien triunfará sobre el mal. Babilonia caerá, y los santos saldrán “de la gran tribulación” con túnicas blancas, no porque sus túnicas jamás se hubieran manchado, sino porque “ha[brán] lavado sus ropas y las ha[brán] blanqueado en la sangre del Cordero” (véase Apocalipsis 7:14).








